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Testimonio Macarena Tagle: "gracias a MUST soy la persona que soy"

Actualizado: 16 de jun de 2019



Soy voluntaria de MUST desde el 2016, y sé que soy otra persona desde entonces.


La realidad es que la primer vez fui a MUST debo admitir que fue por moda. Tenía 16 años, y estaba en esa época "puber" en la que hacía todo lo que mis amigas hicieran, incluso mis pensamientos eran iguales a los de ellas. No tenía mi propia identidad, por lo mismo las seguí al primer reforzamiento. Fuimos TODAS, y la verdad es que ninguna iba pensando en la ayuda social, en realidad íbamos a hacer vida social.


Cualquiera diría que éramos unas niñas chicas insoportables, la verdad es que si leo el párrafo anterior puede ser que sí, admito haber estado atrapada en lo que muchos llaman "burbuja" y no es que no haya sido consciente de lo que ocurría a mi alrededor, porque no es así... Desde chicas en el colegio nos habían enseñado a ayudar al prójimo, siempre con las canastas familiares, idas al comedor abierto de Valparaíso, e incluso en octavo básico le pedíamos a nuestra profesora que nos llevara a la Escuela de Quillagua para aprender sobre la realidad de las personas con discapacidades. Además, en mi casa siempre me enseñaron a preocuparme por las personas que más lo necesitan. Pero, aún así siento que yo no entendía realmente lo enriquecedor que era ayudar al resto. "Construir el cambio" no era algo que estuviera calcado en mi subconsciente.


Fui entonces por primera vez a MUST, a la bienvenida de los nuevos voluntarios en las canchas de los pinos. Recuerdo haber estado súper nerviosa por las personas que iban a ir, e incluso haberme preocupado demasiado de cómo me veía (de una manera muy superficial). Pero lo que más me quedó de esa reunión es algo que llevo conmigo hasta el día de hoy: la charla de Gonzalo Jara. Debo decir que él fue quien hizo que algo se "despertara" en mí. Una de las cosas que dijo fue: "Quizás no podemos cambiar el mundo, pero podemos cambiar el mundo de una persona".


Desde entonces decidí que ya sabía quién quería ser. Ya no se trataba de seguir a la masa o pensar igual que mis amigas, ahora era sobre ser una mejor versión de mí misma. Yo quería generar ese cambio, y de lo que no me había dado cuenta es que en realidad estaba cambiando yo, en el mejor de los sentidos.


El primer año en reforzamientos no tuve un niñito a quien enseñarle, éramos muchos voluntarios y yo nunca tuve la iniciativa de ir a hacer puerta a puerta para buscar un niño o niña que necesitara de mi ayuda. De a poco, el número de compañeras que iba empezó a disminuir, y quedaron los que realmente sentían que estaban impactando en la vida de alguien, o sea las que tenían a "su" niñito. Yo me desmotivé, por que realmente quería ayudar pero sentía que no hacía nada y dejé de ir.


Pasó el tiempo, y tuve un año súper difícil, y ahí si que dejé de ser yo misma. Ya no era la Maca risueña dispuesta a ayudar a todos, no quería escuchar los problemas de los demás porque egoístamente pensaba que yo ya tenía muchos. Entonces, mi mejor amiga que seguía yendo todos los viernes a MUST me incentivó para que fuera, así que lo hice, sin muchas expectativas eso sí. Pero me llevé una sorpresa, ese reforzamientos fue distinto a cualquier otro, me sentí plena, feliz, y no sabía explicar porqué.


De a poco empecé a ir casi todos los viernes a los reforzamientos. Al principio tampoco tenía un niñito, así que ayudaba con las actividades, hasta que conocí a la famosa Romina, niñita de la Villa que lleva yendo desde que tiene como 4 años a los reforzamientos, actualmente tiene 12. Desde entonces, ella se convirtió en mi motivación. Quería que le fuera bien, y que no solo fuera una alumna ejemplar, sino que además fuera una buena persona.


Así empecé a brillar. Tenía algo que me movía, algo más allá de mis problemas. Lo que me ayudaba a sentirme mejor era ayudar al otro, estar rodeada de niños, de risas y de amigos. Comprendí que la fundación era el lugar donde quería estar.


En IV medio me eligieron como embajadora, ya no era solo voluntaria, también era parte del staff de MUST. Ahí me di cuenta que en este grupo era donde realmente me sentía como yo misma, habían personas que pensaban muy parecido a mí, igual de locos para creer que podían cambiar el mundo del resto.


Actualmente estoy estudiando en la Universidad, y soy parte de la comisión de formación, y creo firmemente que MUST es parte de lo que soy. Mis ideologías, motivaciones y pensamientos, todos dirigidos a que este mundo sea mejor, son mayoritariamente influenciados por la fundación, y por todas las personas que forman parte de ella: el staff, los voluntarios e incluso las personas a las que ayudamos.


Es verdad que aún me queda mucho por aprender, por crecer tanto emocional como intelectualmente, y en formación justamente estoy haciendo eso, crecer. De algo, eso sí, estoy segura: ya no hago las cosas por que sí, o por que alguien más las está haciendo, hago las cosas porque quiero un mundo mejor, y sé que no saco nada si no soy consciente de la realidad y espero que alguien más haga algo en mi lugar. Yo soy la que se tiene que mover para generar impactos. Yo estoy en una situación beneficiada en comparación con otras personas, y no es por simple coincidencia, es porque puedo hacer algo. Es porque YO, y nadie más, construye el cambio.



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