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La Tolerancia: la escasez de Chile y del mundo actual.

Actualizado: ago 31

Desde el comienzo de la pandemia he tenido la oportunidad de reflexionar mucho más que antes, de un minuto a otro me vi enfrentada a conflictos sobre mis ideales, dudas respecto a lo correcto y una infinidad de cosas, de las que aún no he obtenido ninguna conclusión. Pero, cuando me presentaron el tema de la tolerancia, primordialmente se me vino a la mente la palabra “vida”. La mía, la de mis seres queridos, de desconocidos, la de todos… tan distintas, pero tan inmensamente similares. También, pensé en cómo la presencia de la tolerancia entre nosotros es la que determina si vivimos con cierta armonía o no. La aceptación y una mirada de igualdad llevan a una sociedad a tener más diversidad, lo que incentiva un mayor desarrollo, debido a las miradas heterogéneas, lo que se traduce, definitivamente, en un mayor bienestar para todos. Esto, me sonaba increíble: un mundo lleno de amor y tolerancia parecía un paraíso, pero naturalmente la siguiente pregunta que me formulé fue: En Chile, ¿realmente gobierna la tolerancia y la igualdad actualmente?


A primera vista uno podría decir que sí, en efecto hay varias leyes que aseguran derechos igualitarios para todas las personas, lo que eliminaría todo tipo de discriminación. Como por ejemplo, el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, asegura que: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” o el artículo 19 de nuestra Carta Magna, que establece:“La Constitución asegura a todas las personas: 2.- La igualdad ante la ley. En Chile no hay persona ni grupo privilegiados”. Sin embargo, lo que se escribe en un papel y lo que realmente se cumple son cosas muy diferentes. Incluso, alejándonos de las noticias actuales, cuando uno va retrocediendo en la historia, nos podemos percatar de varios eventos donde la igualdad no reinó. La intolerancia llevaba a que las personas que no encajaban con lo socialmente aceptado, tanto a nivel religioso, étnico, político o por su orientación sexual, entre otros motivos, fueran rechazadas, maltratadas y probablemente agredidas por el simple hecho de ser diferentes a lo que se esperaba. Entre estos sucesos que se dieron en el pasado se encuentran la discriminación a los mestizos en la época de la colonización, la intolerancia histórica a cualquier otra sexualidad que no sea la heterosexual, la discriminación a otras culturas inmigrantes, los centros de detención en dictadura por poseer otra mirada política, entre muchos otros.


Lamentablemente, uno lee estos ejemplos y piensa ¿Realmente Chile ha cambiado? Es cuestión de ver las noticias para percatarse de la poca tolerancia que hay actualmente, tanto entre las diferentes opiniones políticas, como hacia los inmigrantes y hacia cualquier práctica o creencia distinta de la propia. Esto se puede ver claramente en las redes sociales, donde los mensajes de odio o de repudio son cada vez más frecuentes y normalizados, incluso, yo creo que a todos nos ha tocado recibir uno o ver a algún amigo o familiar ¿Cómo es posible afirmar que somos un país que garantiza la tolerancia, si todos los días nos vemos expuestos a esta realidad tan cruda? Definitivamente hemos mejorado, nadie puede ignorar los avances que se han hecho últimamente, la Ley Zamudio, por ejemplo, que tiene como objetico penalizar la discriminación arbitraria en Chile. Pero, hay un factor importantísimo que el sistema normativo no ha podido alterar: nuestro comportamiento o lenguaje discriminatorio. Una disposición no te puede decir cómo actuar, hablar o pensar. El problema mucho más profundo es el hecho de entender que somos todos iguales, merecemos las mismas oportunidades y amabilidades. Es un trabajo interno, algo que tenemos que integrar todos los chilenos antes de poder decir que en este país hay tolerancia hacia todos.


Por último, me gustaría llamar a que todos nos tomemos un tiempo para reflexionar acerca de esto, a cuestionarnos y analizar nuestros comportamientos, ¿He discriminado a alguien sin percatarme de haberlo hecho?, ¿Soy realmente tolerante? Chile somos todos y a pesar de que las leyes y reformas ayudan bastante a disminuir la discriminación violenta o física, tenemos que cada uno poner de nuestra parte para que, como comunidad, se tome en cuenta la importancia de vernos con igualdad y de ser tolerantes, sin importar que tan distinto sea o piense el otro de mí. Tomemos el peso de cómo lo que decimos o cómo actuamos puede afectar al otro, unámonos para hacer de Chile un país realmente tolerante y desde ahí poder construir un futuro mejor para las futuras generaciones.


Catalina Baeza Adriasola

Comisión de Finanzas 2020



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