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Cuando volvamos a salir


En todas partes se lee lo mismo: que a pesar de que nos encontramos aislados físicamente, nos mantenemos más cercanos que nunca de manera psicológica. Pareciera ser que para muchos este encierro no solo les ha servido para analizarse a sí mismos, sino que también para ver cómo estaban funcionando sus relaciones afectivas. Muchos afirman que cuando todo esto acabe van a ser más conscientes al recordar lo mal que lo pasaron estando encerrados. Pero, creo firmemente, que solo llevar a la práctica esto demostraría que no hemos aprendido nada de esta crisis.


Inquietarnos solamente por nuestras relaciones y de nosotros mismos, nos haría caer en el mismo individualismo que venimos acarreando desde antes. Tenemos que ser capaces de reconocer nuestro deber para con la sociedad. Con esto no quiero decir que preocuparse por el bienestar personal y de nuestros cercanos está mal, al contrario, creo que es sumamente importante, pero además, tenemos que entender que si yo lo estoy pasando mal, el de al lado lo puede estar pasando peor, y por lo mismo, como miembro de esta sociedad, no me puedo quedar de brazos cruzados.


A medida que pasan los días, los medios de comunicación se han encargado de mostrarnos algunas realidades. Hemos visto como todos, frente a la misma pandemia, sufrimos de distintas maneras. Y nos conmueven las historias de las personas que se ven más vulneradas ante la situación, porque no somos seres insensibles. Pero, ¿basta sólo compadecernos por el otro?


No es suficiente que solo nos conmueva... y quiero que este mensaje llegue específicamente a los jóvenes, de quienes erróneamente se cree “que no estamos ni ahí”. Porque yo estoy segura que no es así, hoy más que nunca nos demostramos atentos ante todo lo que ocurre. Reflejo claro de ello, es nuestra actividad en las redes, que se destaca por nuestro constante compartir y difundir hechos que relatan problemáticas sociales. Al menos quiero creer que la mayoría piensa así. Somos conscientes que las acciones que llevemos a cabo en el presente, serán las que afectarán directamente a nuestro futuro. Sin embargo, aunque sabemos esto, algo nos frena a actuar ante lo que nos incomoda. Quizás es miedo, quizás sentimos que nuestro aporte no es significativo. Quizás simplemente estamos esperando que otros solucionen las injusticias. Pero, la realidad es que si yo no actúo, por lo que creo que es correcto, nadie lo hará. Nosotros debemos ser los motores de cambio que queremos ver en el mundo.


Que esta crisis signifique una transformación en la sociedad. Han pasado tantos acontecimientos en los últimos meses que nos han permitido ver las cosas de una manera distinta… no dejemos que eso se quede solo en ser más conscientes. Seamos más de todo: Más proactivos, más dispuestos, más empáticos y más responsables. Para así lograr una sociedad más justa.


-Macarena Tagle Fritis

Comisión de Formación

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