© Fundación Must, 2019
contacto@must.cl
  • Must

Construcción en Laguna Verde

Actualizado: 25 de jul de 2019



El día sábado 21 de julio estuvimos en Laguna Verde construyendo, junto a Fundación Vivienda, una media agua para una familia necesitada y sus nietos. Esta actividad tuvo como objetivo no solo ayudar a una familia que lo requería con urgencia, sino también poder vivir la experiencia de conocernos un fin de semana y enriquecernos como voluntarios del testimonio de vida y esfuerzo de la familia. Una de nuestras voluntarias, Macarena Tagle, además de trabajar muy arduamente, quizo compartir su extraordinaria experiencia a continuación.


"Siempre nos han dicho en Must, que no se trata solo de llegar y levantar cuatro paredes para quedar satisfechos con nuestro trabajo. Además de eso, hay que compartir y escuchar a la familia, ser conscientes de la importancia de nuestra pequeña acción. Este fin de semana, justamente me di cuenta del impacto que puede tener tanto en nosotros como en la familia el poder entablar una conversación. La verdad es que para la construcción de la media agua no fui de gran ayuda esta vez ya que éramos muchos trabajando y gracias a las herramientas de Fundación Vivienda fue mucho más fácil construir. Pero me dio tiempo de saber más sobre el caso de la familia con la cual estábamos trabajando. Quizás no era necesaria mi ayuda en la construcción de la media agua, pero sí podía compartir un poco con la dueña del hogar.


La señora que era jefa del hogar no solo me abrió las puertas de su pequeña casa, sino que también las de su corazón. Me acompañó mientras cocinaba el almuerzo para mis compañeros y me contó lo orgullosa que estaba de su hijo, que con solo 13 años era un brigadista de la compañía de bomberos. De a poco fuimos entrando en confianza y empecé a comprender por qué no basta solo con quedarnos con la información sobre el caso que nos entregan. Antes de ir a Laguna Verde, nos habían informado que la señora necesitaba una media agua en donde vivir con sus nietos, los cuales ahora se encontraban bajo su custodia debido a que los papás sufrían de problemas con el alcohol y las drogas. Pero, la historia de esta maravillosa mujer era mucho más conmovedora e inspiradora que eso y si no me hubiera tomado el tiempo de compartir con ella, nunca lo habría sabido.


La señora vivió gran parte de su infancia en la calle, debido a que sus papás sufrían de alcoholismo. Me contó cómo aún recuerda cuando debía salir con lluvia, con unas chalas que le quedaban chicas debido a que no podía comprar otro par de zapatos, en busca de comida o trabajo para poder alimentarse con su hermano porque sus papás no se preocupaban por ellos. Nunca celebró una navidad o un cumpleaños. Al crecer, ella y su hermano siguieron distintos caminos. Su hermano cayó en manos de la delincuencia, mientras ella tuvo y mantuvo a sus hijos, y a los 54 años, además, debió hacerse cargo de sus nietos. Sin duda la señora es testimonio de una vida que ha sido áspera, muchas veces injusta, con condiciones difíciles para cualquier ser humano. En razón de ello, su salud y apariencia se han deteriorado notoriamente y aparenta mucho más edad que la que en realidad tiene. Según lo que me comentaba, cada vez le cuesta más llevar a cabo las tareas diarias.


Lo que me más me conmovió fue que me di cuenta que a pesar de todo lo que le ha tocado vivir, ella sigue viendo lo lindo de la vida, consciente de que existe gente buena y que cosas buenas pueden ocurrir siempre. Estaba también muy convencida de la importancia que tiene la educación y de que sus nietos debían asistir a clases para poder salir el día de mañana del lugar en el que les había tocado nacer.


Al final del día, volví a mi casa con una sensación muy rara, una mezcla entre tristeza y esperanza. La primera porque, por un lado, nunca es fácil ver con los propios ojos la pobreza y el sufrimiento en el que vive una gran parte de la población, que ha pasado por situaciones verdaderamente difíciles y dramáticas. Pero, por otro lado, esperanza porque la señora me hizo entender que más allá de todo lo feo que puede existir en el mundo, siempre hay cosas de las que podemos estar agradecidos.


Al otro día durante la formación del equipo, les conté sobre mi experiencia con la señora, los demás pudieron compartir mucho más con los niños y yo no, por lo que también fue bueno saber sobre ellos. Lo que yo quería era que los otros voluntarios recordaran nuestra misión como fundación y que sintieran la misma gratitud que sentí yo después del trabajo que hicimos. Porque al final, como dije al principio, no solo vamos con la intención de ayudar a las personas que lo necesitan, sino que vamos a llenarnos de historias que nos enseñan a ser una mejor versión de nosotros mismos."


¡Gracias Maca y a todos los que se la jugaron!