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Columna Ex Jefe de Must

¡Adelante, Construye Tú el Cambio! Es lo primero que escuchamos al formar parte de esta fundación; un grito que nos une a todos y refleja lo que busca lograr MUST, pero a la vez genera una pregunta fundamental ¿Qué Cambio?

Tuve la suerte de pertenecer durante aproximadamente 4 años a MUST y esta pregunta cada vez me entregó una respuesta distinta. En un momento pensé que la respuesta era generar un cambio en el país, luego esto se redujo a generar un cambio en los niños de la Villa Primavera con los reforzamientos y en las familias de las localidades donde construimos, luego la respuesta fue en los voluntarios y nosotros mismos. Sin duda la respuesta verdadera es “todas las anteriores”, pero a modo personal creo que los que más se ven afectados por este cambio son los voluntarios y gente del staff.

La gente que ya conoce MUST sabe cómo se busca crear este cambio: a través de los reforzamientos, construcciones, charlas, actividades de formación, etc. Pero qué cambio realmente se ha generado o he podido notar con mi paso por MUST. Lo primero que llama la atención al trabajar en algo así es el poco conocimiento real de la situación. A pesar de que siempre creemos tener una imagen mental de lo que enfrentaremos, siempre esta logra sorprendernos de alguna u otra manera, y es cosa de ver cómo se desenvuelven voluntarios nuevos versus algunos con más experiencia: la capacidad de adaptarse al asombro ante las diferentes realidades, generando una “normalidad” ante este, su manera de mirar las cosas, de expresarse y hasta moverse dentro de un ambiente nuevo. Este cambio de actitudes ante las realidades diferentes, o verdadera realidad, si se puede decir así, es el primer gran cambio que uno pensaría. Pero esto no se trata de solamente conocer y quedarnos así. MUST logra entregar distintos valores u oportunidades.


Sin duda pasar por “el MUST” me entregó herramientas para poder desenvolverme fuera del mismo proyecto, en situaciones cotidianas que se hicieron más fáciles enfrentar, ya que genera una capacidad de actuar ante lo desconocido de una manera mucho más natural, gracias al sin número de habilidades blandas adquiridas. En las construcciones se vive un trabajo en equipo que se transforma en un valor fundamental porque sin la guía de los jefes de cuadrilla, la experiencia de los que van por segunda vez y las ganas de los primerizos sería muy difícil de terminar la casa. Es impresionante ver cómo este trabajo en equipo durante el fin de semana logra generar lazos entre todos los voluntarios y sus familias respectivas, donde en muchos casos se vuelven a encontrar en las visitas a las localidades para Navidad, en juntas entre cuadrilleros, etc. Y esto gracias a mezcla de factores como el nombrado trabajo en equipo al que se le suman la empatía, solidaridad, respeto y liderazgo, principalmente.

Si me preguntasen a mí cuál es el cambio más importante, diría que es un todo, donde no hay factores sueltos que trabajen por separado. MUST me dio una gran ventaja en mi trabajo como kinesiólogo. El haber vivido estas experiencias me ha ayudado increíblemente en la relación con personas del ambiente laboral y con los pacientes, donde los distintos niveles socioeconómicos y culturales no son un problema al tratar con ellos o con alguien que piense o viva diferente, porque es algo que ya he conocido, aunque nunca vivido. Voy a ellos con alguna conciencia mayor de cómo poder trabajar y tratar a estas personas. Por otro lado, me ha entregado conocimiento ante la formulación de proyectos, las diferencias entre proyecto y fundación, qué es una personalidad jurídica, cómo empezar algo nuevo y, lo más importante en este punto, me enseñó a que sí puedo lograr lo que me propongo.

El año pasado pude vivir un intercambio en Madrid, donde pude conversar este tema con gente que trabajaba en proyectos en esta ciudad, pudiendo ver las grandes diferencias que tenemos en este aspecto, donde la mayor parte proviene directamente del estado o privados. Pero si me quedo con algo que no se puede generar con la plata, es que tenemos las ganas y eso puede lograr lo que sea. Esto fue lo que más se me destacó allá: el hecho de que un grupo joven genere algo que funcione, donde la mayoría de los que integran o desempeñan los trabajos van desde los 16 a los 23 años. Muchos mandaban felicitaciones al grupo por su trabajo y llamaban a nunca aflojar con esta linda tarea, a lo que yo le respondía “¡hay MUST para mucho tiempo!”

Lo que me gustaría dejar en claro es que todos pueden tener una visión diferente de cómo se realiza la acción social, de cómo hay que ayudar o de cómo hay que vivir el paso por MUST y creo que eso es lo mejor. A todos nos afecta de manera diferente el poder sentarse a conversar con personas diferentes a uno, con personas que viven, creen y crecen en ambientes diferentes; es lo que te hace crecer, el escuchar al que está a tu lado, al que está compartiendo una mesa o un jugo en caja, sentados en el piso de la media agua. Ahí es cuando realmente empezamos a crecer, cuando abrimos los ojos y empezamos a ver a nuestro alrededor y a escuchar a quienes nos rodean. TODOS siempre tienen algo que entregar, siempre se puede aprender de los demás y esto es lo que más me gusta de la fundación: que te da la oportunidad de abrirte, decir lo que piensas y, por sobre todo, escuchar lo que la gente tiene que decir. Aceptar al resto por lo que es y no por lo que tiene o donde vive. No creo que haya nada mejor para los niños en formación que vivir estas experiencias, que aprendan que hay gente que lo pasa mal, que le cuesta tener lo que tiene y que son estas mismas las que más nos pueden enseñar sobre la vida. A su vez aprendemos que todos tenemos una responsabilidad social de generar un cambio y que este cambio no tiene que ser con grandes acciones. Solo con escuchar se puede hacer mucho más de lo que uno cree.

El cambio en todos sus aspectos es posible, tanto en uno mismo como en los demás, solo falta creer que es posible.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo” M.Gandhi.

Matías Balbontín Zolezzi Ex Jefe General Fundación MUST

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